jueves, 23 de abril de 2015

MITO DE LAS OLAS DEL MAR



En la antigüedad el dios Poseidón (dios del océano), que vivía en el olimpo, como de costumbre se paseaba sobre las aguas del mar vigilando que todo estuviera bajo control. Cada noche el dios Poseidón delegaba a un animal marino de su mayor confianza para mientras el descansaba vigilara y se encargara del orden en las aguas.
Una noche el gran dios delegó a un tiburón para la importante tarea de vigilar las aguas mientras él dormía, cuando se fue a descansar se quitó sus mocasín y se puso su camisón y cayó en un profundo y delicado sueño.
Al día siguiente Poseidón despertó y para su sorpresa el océano era un caos completo, los animales se perseguían unos a otros y se mataban entre sí. El dios muy molesto mando llamar al tiburón que había delegado la noche anterior para la vigilancia del océano. Cuando el tiburón llego y miro que el dios estaba muy molesto del dijo -¿Cómo está mi señor? – y el dios con un tono burlesco le contesto -¡Oh que feliz estoy¡-, después de decir esto dijo – como quieres que esté, te dejo encargado de mis dominios unas cuantas horas y mira lo que pasa. Pero ahora me doy cuenta de que no puedo confiar en nadie ni la más simples de las tareas, pues todo lo tengo que hacer yo para para que las cosas se hagan como son. Pero hay de mí si vuelvo a encomendar la vigilancia de las aguas a alguna creatura del océano y para probarlo día y noche las orillas del mar se moverán-.
Desde entonces las olas azotan la playa en señal de que el dios Poseidón está vigilando su territorio.

Figuras literarias: Anagrama e Ironia.   


                                           Camilo Solórzano Solórzano


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